viernes, 25 de abril de 2008

¿Qué significa para ti enseñar didácticamente?

Dentro del proceso de enseñanza y aprendizaje, es fundamental la interacción-tácticas y métodos que se implementan por parte del pedagogo en la entrega de conocimientos al alumno, por lo tanto aquí resurge un término de gran importancia dentro del marco de la educación: La didáctica, pero ¿Qué es la didáctica?
La Didáctica es la disciplina científico-pedagógica que tiene como objeto de estudio los procesos y elementos existentes en la materia en sí y el aprendizaje. Es, por tanto, la parte de la pedagogía que se ocupa de los sistemas y métodos prácticos de enseñanza destinados a plasmar en la realidad las directrices de las teorías pedagógicas. La didáctica pretende fundamentar y regular los proceso de enseñanza y aprendizaje. Por lo tanto los componentes que actúan en el acto didáctico son: en primer término nosotros como profesores, nuestros alumnos, el contexto donde se desarrolle el aprendizaje y el curriculum.
Por lo tanto, la didáctica es una disciplina pedagógica que analiza, comprende y mejora los procesos de enseñanza-aprendizaje, las acciones formativas del profesorado y el conjunto de interacciones que se generan en la tarea educativa, así el objeto de estudio prioritario de la Didáctica es la enseñanza en cuanto propicia el aprendizaje formativo por los estudiantes, la selección de materias o contenidos más valiosos y la proyección que tal enseñanza tiene en la formación del profesional docente, sin dejar de lado la gran importancia que tiene la existencia del vinculo docente-estudiante para el logro de ésta meta.
En una palabra, la docencia actual, que es ya la del siglo XXI, necesita urgentemente revisar y replantear sus supuestos teóricos y sus prácticas en los espacios del aula. Imprimir ingenio, creatividad y compromiso en la acción de todos los días, de todas las veces. Porque en esta tarea, quien no cambia en el acontecer cotidiano de enseñar y aprender, no cambia nada. En esta visión se han construido múltiples textos de didáctica, cuya tarea es prescribir las formas como puede operar un docente. Dentro de este contexto, Freinet expresa:
Leí a Montaigne y a Rousseau, y más tarde a Pestalozzi, con quien sentía un sorprendente parentesco [...] participé en el Congreso de la Liga Internacional para la nueva educación (1923), en el cual se reunieron los grandes maestros de la época, Ferrière, Bovet, Claparède [...] Pero cuando volví a encontrarme solo en mi clase me sentí desesperado: ninguna de las teorías leídas y estudiadas podrían trasladarse a mi escuela (Freinet, 1963, pp. 12 y 13).
En el análisis de éste fragmento se puede deducir que el autor invita a los estudiosos de la didáctica a no proponer "métodos", pues obligarían a los maestros a aplicarlos, sino a efectuar la enunciación de los principios fundamentales, y presentar los resultados de un trabajo en el aula como ejemplo para que los docentes estén en condiciones de crear su propia propuesta.
Tomando la acotación de Freinet, es necesario no imponer métodos despóticos, sino dar la oportunidad de crear e ir innovando en este campo, debido a que cada docente tendrá que adecuarse al contexto de aprendizaje en el cual este inserto, por lo mismo un método en particular no tendrá la misma efectividad según el contexto en el que se desarrolle (ejemplo un colegio municipal, y uno particular, con dos realidades absolutamente diferentes)

Pero en lo que el profesor no debe cesar de trabajar es en procurar transmitir y practicar un método didáctico en la entrega de la enseñanza, donde de destaque LA ENSEÑANZA POR DESCUBRIMIENTO, en la cual juegue un papel principal el alumno, desplegando al cien por ciento sus virtudes y defectos, para ir descubriendo poco a poco la mejor forma de asimilación y comprensión de contenidos entregados por el profesor, es decir, aquí el alumno va construyendo su propio conocimiento, por lo tanto tiene un papel activo en éste proceso de aprendizaje, y a la vez el profesor cumple el rol de guía en este proceso de revelación por parte del alumno.

A modo de conclusión destaco que en este complejo proceso de enseñanza- aprendizaje, la función de la didáctica es primordial, ya que es la forma en la cual serán entregados los contenidos a nuestros alumnos, por lo tanto la elección adecuada de una metodología depende el posterior aprendizaje obtenido por nuestros alumnos, por lo tanto seria bueno retroceder un poco a nuestra enseñanza escolar, y cuestionarnos algunas cosas, como ¿De que manera me era mas fácil aprender? ¿Cuales eran las clases que más me gustaban? ¿Cómo entregaba el profesor el contenido en esa clase? Así, de esta manera iremos forjando y construyendo nuestro propio método didáctico para implantarlo a futuro con nuestros alumnos y mejorar la entrega de contenidos.

martes, 15 de abril de 2008

¿Cómo promover un ambiente adecuado para el aprendizaje?


Bueno este tema viene muy ligado al anterior ya tratado, que fue sobre la disciplina en el aula de clases, debido a que gracias a ésta disciplina podremos promover un ambiente adecuado para el aprendizaje junto con otros factores que analizaremos enseguida. Así, para la creación de este ambiente propicio para el aprendizaje de nuestros estudiantes es necesario que existan ciertas características donde el profesor es el ente primordial para su desarrollo y ejecución, y éstas son:
Primeramente es necesario que se llegue a establecer un clima de relaciones de aceptación, equidad, confianza, solidaridad y respeto entre el educador y el educando. Aquí el profesor debe crear primeramente un clima de respeto en su sala de clases, respeto a la vez en la manera en que se relaciona con sus alumnos y del tipo de relación que estimula junto con ellos. Un buen ambiente de aula se caracteriza porque los alumnos se sienten valorados y seguros. Saben que serán tratados con dignidad, que sus preguntas, opiniones y experiencias serán acogidas con interés y respeto por parte del profesor.
Este tipo de relaciones entre los profesores y alumnos se caracteriza por un trato respetuoso y cordial, donde el profesor no olvida su rol de adulto y responsable del curso en que enseña y los estudiantes reconocen en él esa autoridad. En un ambiente como el descrito, el profesor escucha seriamente a todos los alumnos y promueve que ellos se escuchen entre sí, tanto en conversaciones sobre sus experiencias y sentimientos, como en las referidas a los aprendizajes. En dichas ocasiones, valoriza sus aportes, los comenta, los enriquece, abre espacios al intercambio con el resto del curso. Del mismo modo, el profesor demuestra con sus actitudes que las diferencias culturales, étnicas, físicas o socioeconómicas son consideradas como fortalezas, en cuanto permiten enriquecer las conversaciones, conocimientos y experiencias del conjunto de los alumnos.
De la misma manera, también es importante que se logren manifestar altas expectativas sobre las posibilidades de aprendizaje y desarrollo de nuestros alumnos. Es decir, un aspecto crucial al interior de las salas de clases es la capacidad del profesor para generar interés por el aprendizaje en sus alumnos. Esto se relaciona estrechamente con nuestra disposición a comprometernos con los contenidos que enseñamos y con tratar de lograr que nuestros alumnos se motiven y valoren lo que están aprendiendo. Estas salas de clases se distinguen porque son ambientes activos, en los cuales, tanto el profesor como los estudiantes se formulan preguntas, están interesados en indagar y llegar a resultados y productos satisfactorios y en comunicar a otros sus hallazgos.
En estos ambientes los alumnos se sienten desafiados a aprender y son apoyados por el profesor, quien cree realmente que todos sus alumnos y alumnas pueden aprender y esforzarse para ello, favoreciendo el ejercicio de su autonomía. De esta manera, los estudiantes no temen al ridículo cuando proponen ideas, preguntas o temas de su interés, ya que saben que ese es un espacio para aprender a cuestionarse, y que el profesor se interesará por sus aportes. En tal sentido, es de gran importancia que el profesor genere y transmita a sus alumnos altas expectativas de manera que superen las situaciones adversas.
Ahora cabe la pregunta ¿Cómo hacer para que la conducta de los alumnos sea pertinente a la clase sin pasar por las anotaciones, sanciones o expulsiones, más aún, cuando la clase es el momento más oportuno para promover valores humanos, y no exclusivamente contenidos curriculares?
Respondiendo a la anterior interrogante, para culminar es fundamental establecer y mantener normas de convivencia dentro del aula. Como sabemos, la enseñanza no se puede generar en un ambiente en el que la conducta de los alumnos no permite el desarrollo de la clase. Por lo mismo, si nos damos cuenta, cuando los estudiantes están interesados y concentrados en clases, es menos probable que los alumnos se distraigan y hagan menos desorden. Por lo tanto nosotros los profesores debemos fomentar ese interés y motivación de los estudiantes por el aprendizaje, y a la vez establecer un conjunto de normas claras, concordadas en conjunto (profesor-alumno) que orienten a una buena convivencia y faciliten los aprendizajes dentro de la sala de clases.
Se resume así, que para el desarrollo de las clases, en cualquier unidad educativa, es necesario un ambiente armónico, el que muchas veces se ve perjudicado por las actitudes negativas de los alumnos, pero aquí debe aflorar el papel activo del profesor y estimular a sus alumnos a aprender, para esto es necesario que se fomente primeramente un trato personal con los alumnos, estando siempre atentos a sus reacciones; segundo, una interpelación cariñosa, cordial, y coloquial, como por ejemplo dirigiéndonos a cada alumno por su nombre, expresándoles confianza y apoyándolos positivamente; tercero, la capacidad de mantener la disciplina, haciéndonos respetar por nuestra propia presencia, pero sin dejar de ser a la vez una persona cercana y cordial; cuarto, el respeto por los alumnos, el reconocimiento de nuestros errores; y, finalmente, tratar de aceptar y asimilar el humor que existe en nuestros alumnos. Si nos damos cuenta a través del desarrollo de todos éstos pasos, nos encontraremos con el resultado de la ejecución de una mayor comprensión e integración de conocimientos y comportamientos por parte de nuestros alumnos, lo cual nos facilitará el desarrollo del aprendizaje dentro del aula de clases.

sábado, 5 de abril de 2008

¿Qué significa la disciplina dentro del aula?


“La Disciplina es la capacidad de actuar ordenada y perseverantemente para conseguir un bien. Exige un orden y unos lineamientos para poder lograr más rápidamente los objetivos deseados, soportando las molestias que ésto ocasiona. La principal necesidad para adquirir este valor es la Autoexigencia; es decir, la capacidad de pedirnos a nosotros mismos un esfuerzo extra para ir haciendo las cosas de la mejor manera. El que se sabe exigir a sí mismo se hace comprensivo con los demás y aprende a trabajar y a darle sentido a todo lo que hace. La disciplina es indispensable para que optemos con persistencia por el mejor de los caminos; es decir, por el que nos va dictando una conciencia bien formada que sabe reconocer los deberes propios y se pone en marcha para actuar.” (Bruguera Mexicana Ediciones, Enciclopedia de la Vida, tomo 1). Por lo tanto esta definición introductoria saca como conclusión que el propósito primordial que busca la implantación de Medidas Disciplinarias es enseñar al alumno a reflexionar sobre su error y por ende modificar su comportamiento en forma positiva.
Ahora si enfocamos el valor de la Disciplina orientado en una sala de clases, se suele postular que la disciplina en un curso es la forma por la cual el estudiante en cierta forma entrega respeto al profesor y a sus compañeros, por lo tanto el educador como el educando se merecen respeto. Junto con esta idea, también nos encontramos con la siguiente definición: "La disciplina es la entrega de lealtad a ciertas condiciones impuestas por algo o alguien". Lo que podemos deducir de estas dos ideas es que, para que exista cierta disciplina en una institución educativa, tanto el educador como el educando deben respetar la libertad del otro y por lo tanto entre los dos debe haber un mutuo respeto.
Pero ¿Cómo podemos lograr una buena disciplina dentro de la sala de clases si contamos con un número enorme de alumnos por curso? ¿Cómo los controlamos? Es muy común escuchar decir o comentar que un maestro competente es aquel que mantiene el orden y la disciplina en un salón de clases, así como, de manera tradicional se considera un maestro como aquel que mantiene el orden generando el ambiente necesario para realizar la enseñanza y la educación. Pero como nosotros sabemos, mantener la disciplina en un grupo no es tan fácil, sino que se convierte en una labor bastante compleja, ya que se debe imponer orden y esto ocasiona ciertas restricciones; y es aquí donde aparece el papel del maestro como la autoridad dentro de la clase para imponer las actividades que el alumno debe realizar. Pero rescato de lo expuesto anteriormente que, cuando se tiene que usar la fuerza y el poder lo que permanece es la autoridad formal la cual es inútil en un buen proceso de enseñanza.
A la vez, no tan solo debemos culpar al profesor de no poder lograr una disciplina dentro del curso o de no poder lograr el control, ya que debemos tener en cuenta que el rol de la familia es fundamental, ya que es ella la que debe asentar las bases disciplinarias en cada uno de sus hijos, para que ellos posean cierta conciencia de sus actos, y logren un autocontrol dentro de la sala de clase, y así de esta manera alivianar en cierto modo la carga que posee el profesor con respecto al tema, quedando solo la función de pulir los detalles que quedaron inconclusos, o mal formulados en dicho proceso.
Así de esta manera, la autoridad del maestro tanto en lo que enseña, como en el aula para mantener la disciplina y el orden en un grupo son puntos claves para una buena educación, si la autoridad falla, en cualquiera de las dos partes se pierde el control de grupo y es cuando la educación peligra, cuando nuestra autoridad se llega a convertir en autoritarismo y nos torcimos un poco de nuestra meta final.
Como conclusión, es muy importante que tomemos conciencia de que en nuestras manos tenemos el futuro de muchos jóvenes que el día de mañana serán los entes de cambio de esta sociedad, que nos demos cuenta que estamos trabajando con personas, no con seres inanimados que no necesitan de nuestro afecto o comprensión y que de nosotros depende en gran medida el que logren el desear ser educados. Es muy probable que alguno de ellos llegue a dedicarse también a la enseñanza y educación en un futuro próximo y el ideal es que nosotros como profesores, seamos ejemplos a seguir y que nuestras habilidades y conocimientos transmitidos hacia su persona tengan un gran pesar y sean aprovechados de la mejor manera para que así lleguen a ser unos grandes profesionales.