“La Disciplina es la capacidad de actuar ordenada y perseverantemente para conseguir un bien. Exige un orden y unos lineamientos para poder lograr más rápidamente los objetivos deseados, soportando las molestias que ésto ocasiona. La principal necesidad para adquirir este valor es la Autoexigencia; es decir, la capacidad de pedirnos a nosotros mismos un esfuerzo extra para ir haciendo las cosas de la mejor manera. El que se sabe exigir a sí mismo se hace comprensivo con los demás y aprende a trabajar y a darle sentido a todo lo que hace. La disciplina es indispensable para que optemos con persistencia por el mejor de los caminos; es decir, por el que nos va dictando una conciencia bien formada que sabe reconocer los deberes propios y se pone en marcha para actuar.” (Bruguera Mexicana Ediciones, Enciclopedia de la Vida, tomo 1). Por lo tanto esta definición introductoria saca como conclusión que el propósito primordial que busca la implantación de Medidas Disciplinarias es enseñar al alumno a reflexionar sobre su error y por ende modificar su comportamiento en forma positiva.
Ahora si enfocamos el valor de la Disciplina orientado en una sala de clases, se suele postular que la disciplina en un curso es la forma por la cual el estudiante en cierta forma entrega respeto al profesor y a sus compañeros, por lo tanto el educador como el educando se merecen respeto. Junto con esta idea, también nos encontramos con la siguiente definición: "La disciplina es la entrega de lealtad a ciertas condiciones impuestas por algo o alguien". Lo que podemos deducir de estas dos ideas es que, para que exista cierta disciplina en una institución educativa, tanto el educador como el educando deben respetar la libertad del otro y por lo tanto entre los dos debe haber un mutuo respeto.
Pero ¿Cómo podemos lograr una buena disciplina dentro de la sala de clases si contamos con un número enorme de alumnos por curso? ¿Cómo los controlamos? Es muy común escuchar decir o comentar que un maestro competente es aquel que mantiene el orden y la disciplina en un salón de clases, así como, de manera tradicional se considera un maestro como aquel que mantiene el orden generando el ambiente necesario para realizar la enseñanza y la educación. Pero como nosotros sabemos, mantener la disciplina en un grupo no es tan fácil, sino que se convierte en una labor bastante compleja, ya que se debe imponer orden y esto ocasiona ciertas restricciones; y es aquí donde aparece el papel del maestro como la autoridad dentro de la clase para imponer las actividades que el alumno debe realizar. Pero rescato de lo expuesto anteriormente que, cuando se tiene que usar la fuerza y el poder lo que permanece es la autoridad formal la cual es inútil en un buen proceso de enseñanza.
A la vez, no tan solo debemos culpar al profesor de no poder lograr una disciplina dentro del curso o de no poder lograr el control, ya que debemos tener en cuenta que el rol de la familia es fundamental, ya que es ella la que debe asentar las bases disciplinarias en cada uno de sus hijos, para que ellos posean cierta conciencia de sus actos, y logren un autocontrol dentro de la sala de clase, y así de esta manera alivianar en cierto modo la carga que posee el profesor con respecto al tema, quedando solo la función de pulir los detalles que quedaron inconclusos, o mal formulados en dicho proceso.
Así de esta manera, la autoridad del maestro tanto en lo que enseña, como en el aula para mantener la disciplina y el orden en un grupo son puntos claves para una buena educación, si la autoridad falla, en cualquiera de las dos partes se pierde el control de grupo y es cuando la educación peligra, cuando nuestra autoridad se llega a convertir en autoritarismo y nos torcimos un poco de nuestra meta final.
Como conclusión, es muy importante que tomemos conciencia de que en nuestras manos tenemos el futuro de muchos jóvenes que el día de mañana serán los entes de cambio de esta sociedad, que nos demos cuenta que estamos trabajando con personas, no con seres inanimados que no necesitan de nuestro afecto o comprensión y que de nosotros depende en gran medida el que logren el desear ser educados. Es muy probable que alguno de ellos llegue a dedicarse también a la enseñanza y educación en un futuro próximo y el ideal es que nosotros como profesores, seamos ejemplos a seguir y que nuestras habilidades y conocimientos transmitidos hacia su persona tengan un gran pesar y sean aprovechados de la mejor manera para que así lleguen a ser unos grandes profesionales.

1 comentario:
Estimada Sonia:
Paso a describirte cada criterio evaluado:
Claridad en la expresión: Expresas muy bien las ideas y tu redacción es muy bien empleada.
Comprueba lo que piensa argumentando sólidamente: Denotas fluidez y seguridad en lo que escribes.
Logra persuadir al lector: Consigues no solo que la audiencia se motive por leer tu ensayo sino que además se convenza de algunas de tus ideas.
Calidad de la reflexión: Si bien reparas en asuntos muy importantes, como lo es el rol de la familia en el comportamiento de los alumnos, tu reflexión no deja de ser un tanto superficial. Es importe que la conclusión no solo sea lo significativo de la disciplina, sino que además lo urgente que es que ustedes, como futuros docentes, manejen estrategias para controlar el orden en sus salas de clase, y no esperen a enfrentarse a ella para preguntarse ¿Qué hacer?
Compromiso con la audiencia: Aun falta mejorar la invitación al diálogo.
Tu nota es un 75
Atte.
La profesora.
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