Creo que todos buscamos que alguna vez en el desarrollo de nuestra carrera se nos catalogue o reconozca como un buen profesor. Pero, ¿cuáles son las características que debe poseer un buen profesor?, ¿cómo se debe comportar?, eso es lo que analizaremos en este ensayo.
Es necesario que al pensar en una respuesta para solucionar ésta interrogante estemos pensando en lo que responderían nuestros alumnos, ya que sin lugar a dudas ellos son los elementos primordiales en nuestro trabajo, y con ellos nos relacionaremos día a día, por lo tanto es primordial que enfoquemos hacia allá nuestra contestación. Por lo mismo, al pensar en una respuesta me puse en el papel de cuando yo era alumna, y me pregunte, ¿qué características debía tener para mí un buen profesor? Y al pensar en una respuesta, llegue a la siguiente: Primero, sin lugar a dudas, los buenos profesores deben poseer características tales como, la paciencia, serenidad, conocimiento, comprensión, respeto, y honestidad, ya que todas ellas son algunas de las características que deberían formar a un buen profesor.
A la vez, estos buenos profesores se caracterizan porque conocen su materia extremadamente bien. Pero no son solo meros eruditos, ya que utilizan su conocimiento para ir al fondo de los asuntos, a los principios fundamentales y a los conceptos básicos; son capaces de simplificar lo complejo de manera que motivan el aprendizaje. Tienen además una comprensión intuitiva del aprendizaje humano. De igual manera, dan gran importancia a su tarea docente, tanto como a su investigación. Y al programar sus lecciones ya sean seminarios, prácticas, u tutorías, se plantean los objetivos del mejor aprendizaje para sus alumnos.
Se caracterizan a la vez por ser exigentes con sus alumnos, esperan mucho de ellos. Pero plantean objetivos ligados a las salidas profesionales de sus estudiantes y a la formación que éstos necesitarán a lo largo de su vida, es decir, no se trata de proyectar dificultades arbitrarias. Y en sus lecciones intentan crear un entorno para el aprendizaje crítico natural, en el que los estudiantes se enfrentan con su propia educación, trabajando en colaboración con otros, confían en la valoración de sus tareas. Pero lo mas importante, confían en sus alumnos, son francos y abiertos con ellos, y siempre son amables, además evalúan el resultado de su tarea y saben rectificar cuando es necesario. Todas estas características en su conjunto forman lo que debería ser un BUEN PROFESOR.
Pero como sabemos es muy difícil encontrar a alguien con todas esas características en nuestras vidas, sino que nos encontramos a profesores que poseen una o mas de una cualidad de aquellas, pero no todas. Por lo mismo describiré algunos de los tipos de profesores con los cuales me he encontrado en mi vida de estudiante. Bueno, comenzaremos con el típico hombre estudioso que dedicó buena parte de su vida a enriquecer sus conocimientos, a saber a más de las ciencias que tienen que ver con la didáctica y la pedagogía mucho de aquellos conocimientos propios de su asignatura, pero llegamos a la conclusión que este es el típico profesor sabio, el gran conocedor, el consultor, pero que aun no daba el salto, que todo aquello no le servía todavía para ser buen educador.
Otro típico caso es el espléndido expositor, es decir de aquel que a más de conocer encantaba a su auditorio porque era capaz de sostener su atención y expresar con relativa facilidad, su versatilidad, su conocimiento, sus propias destrezas y características. Sus clases sin duda resultaban maravillosas pero aun todo aquello no le ratificaba como buen educador, demostraba tan solo tener conocimiento, dominarlo y saber expresarlo, pero le faltaba algo más, algo que un buen profesor debía tener. ¿Qué será? Y por ultimo nos encontramos con algo mas común para todos, nos encontramos con aquel profesor que algo menos sabio, domina la explicación, llevando su lenguaje a los niveles del alumno, aquel que no detenía ahí su atención sino buscaba la comprensión real en ellos de lo expresado; a este, al buen educador, le interesa cuánto su alumno aprendió, no cuán hermosa fue su clase o cuán amplio fue su conocimiento, sabe que su medida está dada por la respuesta de sus alumnos, sabe que su calificación no puede ser otra que aquella que obtengamos del conocimiento interiorizado en cada una de las mentes que constituyen su auditorio. Éste sin duda es el que logra proyectar a su estudiantado hacia el dominio del conocimiento, el que puede hacer que ese grupo de niños y jóvenes trabajen con este, porque lo han hecho suyo, porque lo manejan, porque saben de lo que están hablando.
Sin lugar a dudas, creo que todos a lo largo de nuestras vidas hemos tenido de los tres tipos de educadores, el que mucho sabe, el de las clases lindas, y el que se entregó hasta hacernos comprender, hasta estar seguro de que dominábamos el tema, de que podía estar tranquilo porque el conocimiento había saltado desde su inteligencia o desde los textos adonde debía estar, a nuestra mente para desde ahí poder ser la herramienta práctica y fructífera en nuestro crecimiento personal y en nuestro desarrollo. Por lo tanto mi meta es llegar a tener un poco de los dos anteriores casos, pero asimilarme por completo al buen profesor, aquel que llega a fomentar y forjar una relación tan constructiva con sus alumnos que los llena de conocimientos, y lo guía en su futuro, creo que ese es el tipo de profesor que un alumno nunca olvida.

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